Una escuela de oficios, en torno a un horno de ladrillo.
Proyecto de fin de carrera: un taller de aprendizaje y un horno cerámico en el corazón del desierto minero de Guanajuato.
En Mineral de Pozos, antigua ciudad minera de Guanajuato, el proyecto reinventa la relación entre materia, gesto y transmisión. Una escuela de oficios se organiza alrededor de un horno de ladrillo, instrumento y símbolo de un saber-hacer que perpetuar.
El horno en el corazón del aprendizaje.
El horno de ladrillo no es un equipamiento accesorio: es el centro del dispositivo. La escuela se compone alrededor de él — talleres de modelado, salas de secado, espacios colectivos — y el ritmo del fuego estructura el ritmo de la formación. Construir la escuela con los ladrillos cocidos en el sitio: la pedagogía se vuelve materia, la materia se vuelve pedagogía.
Cocer el ladrillo en el sitio, utilizarlo para construir la escuela que formará a los ladrilleros del mañana — el proyecto cierra el ciclo.
Una geografía minera, un saber-hacer que transmitir.
Mineral de Pozos vive del subsuelo desde hace cuatro siglos: plata, mercurio, y hoy, tierra cocida. El proyecto inscribe la escuela en esta geografía — orientada hacia las antiguas haciendas de beneficio, abierta a los vientos secos del desierto. Propone una arquitectura que prolonga los gestos minerales del lugar sin musealizarlos: una herramienta viva, funcional, transmisible.