El aeropuerto de Byblos, que solo existe en la espera.
Escenografía para Intervalle, obra escrita y dirigida por Constance Noujaim para la Compagnie du Billet d'Or. Cien metros cuadrados de escena para un purgatorio-aeropuerto, suspendido fuera del tiempo.
En Intervalle, el aeropuerto de Byblos ya no es un lugar de tránsito. Es un purgatorio suspendido, donde ningún avión volverá a partir. Sobre cien metros cuadrados, varios viajeros se cruzan sin poder partir.
Tres dispositivos para una densidad.
Los arcos góticos al rojo vivo llevan los nombres de las ciudades del viaje — Cartago, Roma, Nueva York. Son las puertas de embarque hacia ninguna parte. Su luz interior anaranjada, mezclada con el humo, evoca tanto el calor de un hogar perdido como la memoria que arde lentamente.
Aquí el purgatorio no es un lugar — es un tiempo.
Lo que queda cuando ya no se puede partir.
Las esculturas clásicas en relieve — un rostro antiguo, manos que se tienden, una mano que sostiene una vela — pueblan los muros como los fantasmas de las civilizaciones desaparecidas. Los bancos de aeropuerto reposan sobre pies humanos tallados en piedra bruta: dicen el humano que aún camina, mientras todo alrededor se derrumba.
La obra habla del viaje y de la memoria. De la espera como condición. Al fondo, un lienzo pintado muestra una roca en la bruma — un país perdido, o que ya no se puede alcanzar.